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Entre un 9 y un 10% de los adultos de más de 40 años tienen EPOC "en España alrededor de 1,3 millones de personas- , pero se prevé un aumento de esta cifra en los próximos años, ya que un tercio de los españoles fuma y una cuarta parte de ellos va a desarrollar la enfermedad. Según la SEPAR España asistirá a una verdadera epidemia de esta enfermedad respiratoria durante los próximos años, ya que el país se sitúa a la cabeza de Europa en tabaquismo en adolescentes y ocupa los primeros puestos del mundo en tabaquismo asociado a la mujer, "hay más fumadores que en cualquier otro momento de la historia". También será responsable de un mayor número de afectados, el aumento de la población envejecida y una mayor exposición al aire contaminado, no sólo el del ambiente, también por partículas y gases derivados de cocinar en espacios cerrados. Sin embargo, en muchos casos estos factores sólo actúan potenciando la acción del tabaco.
Todavía no se conocen los genes que pudieran estar implicados en la susceptibilidad individual de padecer la enfermedad. Hasta ahora sólo se ha encontrado una anomalía genética claramente relacionada con la aparición den enfisema, el déficit de alfa-1 antitripsina, defecto genético que sólo explicaría el 1% de los casos de EPOC.
Diferencias entre enfisema y bronquitis crónica
Los pacientes con enfisema tienen una larga historia de disnea (sensación de ahogo o falta de aire) con el esfuerzo físico, pero con mínima tos y escasa expectoración. Suelen ser delgados, cuyo tórax tiene aspecto de tonel. Su frecuencia respiratoria suele estar elevada y la espiración suele estar alargada, como si soplasen. La coloración de su piel suele presentar aspecto azulado (cianosis) por falta de oxigenación adecuada.
El perfil del enfermo con bronquitis crónica es el de una persona con una larga historia de tabaquismo que presenta tos y producción de esputo, al principio por las mañanas y con el tiempo también en otras horas del día. También al comienzo de la enfermedad se produce sólo durante los meses de invierno, pero con la evolución se hace constante todo el año. Esa misma evolución provoca fatiga, disnea con el esfuerzo físico y fallo cardíaco con hinchazón de pies y tobillos. Suelen ser personas con sobrepeso.
Pruebas y pronóstico
En los estadios precoces es difícil el diagnóstico de la enfermedad, ya que no hay síntomas o signos visibles, sin embargo la espirometría permite hacerlo. Se trata de una prueba que mide el volumen del aire que se expulsa de los pulmones después de inspirar profundamente. Esta prueba se recomienda también a los pacientes con EPOC moderada o grave cada año, para evaluar el ritmo de pérdida de función pulmonar.
Hay otras pruebas que completan el diagnóstico, como la realización de una espirometría forzada (añadiendo un fármaco broncodilatador para detectar si la obstrucción al flujo aéreo es reversible o no), gasometría arterial, prueba de esfuerzo o tolerancia al ejercicio, radiografía de tórax...
La gravedad de la enfermedad va a depender de la capacidad de expulsar e inspirar el aire, pero también del grado de disnea, la capacidad física para el ejercicio, el índice de masa corporal, los valores de oxígeno en la sangre y si existe insuficiencia cardiaca.
En las personas fumadoras la alteración crónica al flujo aéreo pulmonar se inicia alrededor de los 30 años. Según los especialistas, si en se momento dejan de fumar, pueden llegar a los 60 años con una calidad de vida normal, libres de medicación y de ingresos hospitalarios por este motivo. En caso contrario, buena parte de ellos desarrollará una enfermedad incapacitante con una importante pérdida de calidad de vida.
En fases avanzadas, con insuficiencia respiratoria, es necesario mantener un suministro permanente de oxígeno durante, al menos, 15 o 16 horas al día. Con frecuencia los pacientes con EPOC presentan malnutrición, pérdida de peso y debilidad de la musculatura.
Entre el 20 y el 30% de los pacientes diagnosticados presenta enfermedad avanzada y la mitad de ellos fallece antes de los 10 años. Por ello insisten los especialistas en concienciar a la población de un diagnóstico precoz, todo fumador mayor de 50 años, sobre todo si tiene algún síntoma (tos, expectoración y dificultad para respirar) debe hacerse una espirometría para determinar la situación de sus pulmones. La EPOC no es reversible, pero diagnosticada en su primer estadio y con los tratamientos actuales puede conseguir que la enfermedad no avance y disminuyan de forma significativa las limitaciones en la vida diaria.
Tratamientos
El tratamiento más eficaz y el único que ha demostrado una influencia positiva sobre la historia natural de la enfermedad, según los especialistas, es dejar de fumar. También recomiendan evitar el alcohol y la exposición a la contaminación (ambiental, o si existe en la actividad laboral).
Se aconseja realizar comidas pequeñas, 5-6 al día, con objeto de prevenir la dificultad respiratoria asociada a las pequeñas apneas que se producen al tragar los alimentos y las digestiones muy prolongadas, que aumentan el requerimiento de oxígeno. Beber abundante agua para que el esputo sea fluido y fácil de expulsar. Un clima suave y húmedo, una actividad física adecuada, e incluso si es necesario, rehabilitación respiratoria.
Se recomienda que el paciente reciba las vacunas antigripales y antineumocócina, ya que disminuye los ingresos hospitalarios y sobre todo la morbimortalidad.
En cuanto a los tratamientos farmacológicos, para controlar los síntomas y disminuir las complicaciones deben realizarse de forma individualizada. Se utilizan broncodilatadores (Beta2-adrenérgicos, anticolinérgicos, metilxantinas, corticoides inhalados, mucolíticos...), oxigenoterapia...
En determinados casos se recurre a la cirugía, bien para reducir el volumen en pacientes con enfisema (consiste en reseccionar las áreas del pulmón que presentan mayor destrucción), eliminar la bullas enfisematosas (debido a su tamaño o a que compriman el parénquima pulmonar), y el trasplante pulmonar. Para esta última opción existe una edad límite, inferior a 60-65 años para el trasplante de uno solo de los pulmones, e inferior a 50-55 años si se trata de los dos pulmones.
Incapacidad física
Según la SEPAR, esta enfermedad consume el 2% del presupuesto de salud, con un gasto anual que alcanza los 3.500 millones de euros, de los cuales el 84% corresponde a ingresos hospitalarios. Señala el doctor Peces Barba, coordinador del área de EPOC de la SEPAR, que "en sus fases finales la enfermedad es altamente demandante de asistencia social y sanitaria por la incapacidad física que puede llegar a producir en los pacientes y por el incremento del número de exacerbaciones graves que produce", es decir, por el empeoramiento de los síntomas que hace necesario el ingreso hospitalario.
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