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Por iniciativa de la Federación Internacional de la Diabetes y la Organización Mundial de la Salud se celebra cada año (14 de noviembre) el Día Mundial de la Diabetes, que en este año se ha centrado en los niños y adolescentes.
La diabetes se origina cuando la producción de insulita ?hormona responsable de convertir en energía los azúcares que ingerimos en los alimentos- está alterada, bien porque el páncreas no la produce o porque la que produce es insuficiente. De esta forma el azúcar no puede penetrar en las células y se acumula en la sangre, provocando una serie de daños en diversos órganos.
Hay más de 140 millones de personas con diabetes en todo el mundo, entre un 10 y un 15% de ellos tienen diabetes tipo 1, más frecuente en niños y adolescentes. En estos pacientes el organismo no produce insulina y han de administrársela durante toda su vida.
Cuando el niño es pequeño no es consciente de su enfermedad, por lo que los padres han de ser conscientes de que se trata de una enfermedad crónica y conocer desde el principio en qué consiste la enfermedad y las posibles complicaciones. Han de vigilar especialmente la dieta, una dieta equilibrada adaptada a la del resto de la familia, pero restringiendo los hidratos de carbono de absorción rápida, controlar la administración de insulina y procurando que tenga una actividad física adecuada a la edad y a la enfermedad; el ejercicio físico, según los especialistas, es tan importante como una dieta equilibrada. De esta forma se pueden prevenir las posibles complicaciones y podrá llevar una calidad de vida similar a la de las personas no diabéticas.
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